Friday, September 25, 2009

Corrección

Visto que el link anterior no lleva a ningún sitio, lo reescribo correctamente:

http://canelilla.livejournal.com

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Sunday, August 9, 2009

Me he mudado.

A partir de ahora, podréis encontrarme por aquí….espero veros de nuevo!!!

Canelilla busca su sitio.Vol.2

www.canelilla.livejournal.com

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Monday, July 6, 2009

Odio a Blog.com porque llevaba escrito más de medio post y se ha quedado colgado para borrarse después. Y ahora me enfado hasta que vuelva a reescribirlo todo.
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Thursday, June 4, 2009

Me crecen los enanos

“Me crecen los enanos” es una de esas frases hechas que, sorprendentemente, no aprendí vía mi abuela (que fue la personificación del refranero popular e impopular), sino que la dijo un día una compañera de clase. Y a pesar de que conozco su significado, nunca he entendido bien la relación entre “crecer los enanos” y “crecer los problemas”. Misterios de la expresión lingüística (turituti tutiii…es música de Expediente X). El caso es que, una vez sabido el significado, me siento con derecho a utilizarla. Ahora es uno de esos momentos.

Todos sabemos que las casas, especialmente si no las amueblaste/arreglaste tú, tienen millones de cosas que no sabrías arreglar caso de que se te rompieran. Léase aquí tuberías, cuestiones eléctricas, aparatejos varios y electrodomésticos viejunos. Quizá haya gente habilidosa en este tipo de asuntos, pero yo no lo soy. Me da miedo cargarme algo cuando lo intento arreglar, especialmente si este algo tiene que ver con la electricidad o el agua. Después de descubrir que en la pila el grifo es de bañera y que bajo mi fregadero hay un enchufe y una tubería de escape de lavadora/lavavajillas, me di cuenta de que quien diseñó y se puso esta cocina no tenía mucha idea.O ganas, qui lo sap.

El caso es que la Ley de Murphy se aplica en todos los ámbitos. Basta que se te fastidie una cosa para que se fastidie otra al instante. Aquí es donde entra la frase “Me crecen los enanos”: Los grifos, los váteres, y el horno (y afortunadamente ya hay gas, cosa que no hubo durante unos días que coincidieron con lo anterior) se han estropeado casi a la vez, o quizá con poco espacio de tiempo entre ellos. A lo que hay que sumar que una, ahora que ya no trabaja, no puede hacer nada salvo recluirse a la esclavitud de su casa e intentar estudiar entre fontaneros y servicios técnicos varios, sin decir mucho para no dar muestras de que realmente no tiene ni idea de por qué suceden las cosas, sólo sabe que suceden. Lo mejor de todo? Que las tuberías de mi casa tienen vida propia y cuando una se fastidia, al arreglarla se fastidia algo de otra o de otro “aparato acuático” (sí, sé que no son acuáticos, pero quería decir relacionados con el agua). Y así una, otra y otra vez, miles de enanos creciendo a mi alrededor. Es, poniéndome científica, el terrible “efecto mariposa” (gran peli la americana).

Esa sensación de ignorancia, de desconocimiento, es bastante fea porque nunca sabes si te timan, si es necesario, si acabará pronto, si se estropeará pasados unos días con lo que tendrás que repetir el proceso…En días como estos desaría ser McGyver realmente, no sólo para mover muebles con el gemelo, sino para arreglar en plan película americana todos los electrodomésticos y aparatejos (Acuáticos, eléctricos y gaseosos) de mi casita de paredes naranjas.

Afortunadamente, en el día de hoy confío en haber acabado con mis enanos…hasta la próxima vez.

Porque habrá una próxima…seguro.

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Wednesday, June 3, 2009

Marwan

Conocí a Marwan en un momento inestable de la vida de mi hermana. Las cosas no le salían como ella había esperado, es más, salían de una forma totalmente inimaginable. Madrid, su adorado Madrid, estaba aún presentándose a ella y mostrandole algunas de las cosas que compensan esa ciudad enorme, abarrotada y en la que uno se siente como un punto en un grandioso espacio. Mi hermana aún estaba acostumbrándose a vivir fuera y sola cuando descubrió a Marwan. Afortunadamente, ella pudo conocerlo personalmente y no limitarse a los discos, los conciertos y las anécdotas que le contaban otros, como yo.

En aquella época, yo me reía de mi hermana cuando mostraba a los cuatro vientos su amor por Sabina, Ismael Serrano, Luis Ramiro y Marwan. Y pensaba, válgame Dios, que estaba algo emocionada por los madriles, hasta el punto de cogerle manía porque todo lo bueno, según ella, estaba en Madrid. La manía se convirtió en adoración a todos ellos y a la ciudad en sí.
Con el tiempo, y en una circunstancia emocional concreta, me ví envuelta por todos aquellos que mi hermana adoraba. Cierto que mi predisposición demostrada a lo árabe hizo bastante, y el resto vino solo. Descubrí de nuevo a Marwan, esta vez escuchando con detenimiento, disfrutando cada frase de sus canciones, gozando de la ventaja de saber a qué se refería en cada una de ellas y qué sucedía en aquella patria a la que dedicaba sus canciones y que lo ha motivado desde un principio. Disfrutar aún más, si cabe, de toda una música contextualizada en un mundo diferente del mío. Convertido, junto con Palestina, con el paso del tiempo, en lo único que agradezco de aquella circunstancia emocional. Su canción “Hijos de las piedras” y casi toda su música, influida por su procedencia y circunstancias, es una manera de que conozcamos Palestina sin necesidad de imágenes sangrientas, morbo mediático e incoherencias de los gobiernos. De mano de alguien que la conoce más que bien.

Pasada la época de robarle los cd’s a mi hermana en pos de escucharlo una y otra vez, el año pasado me relacioné lo suficiente con los madriles como para poder verlo en concierto gracias a que mi eternidad no es sólo maravilloso porque buscó el concierto, sino que además disfrutó al verme emocionada en la Sala Galileo…Verlo en persona, después de todo lo positivo que mi hermana me había contado, me hizo reafirmarme en que ella tenía razón. No sólo valía la pena, sino que era una de las cosas que me haría mirar a Madrid y sonreír. Como a ella, después de que yo me riera tanto.

Concluyo diciendo que su nuevo álbum, Trapecista, suena ahora en mi ordenador, mientras escribo esto y pienso :
“Gracias, Miri” por recomendarme tamaño artistazo.
Gracias, mi eternidad, por disfrutar conmigo de los cantautores, por hacer que amara Madrid más aún.
Gracias a los años, que me hacen ver las cosas de otro modo y poder disfrutar de momentos y cosas como éstas.

Pese a que el nuevo disco es buenísimo, ésta siempre será mi canción favorita. Disfrutad y pensad, que hace falta.

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Monday, June 1, 2009

Os echo de menos. Ha pasado ya algo de tiempo, tiempo suficiente para eliminar, aunque sea temporalmente, los dolores de corazón que provoca vuestra ausencia. Ha pasado algo de tiempo, también, para que mis recuerdos nefastos de vuestros últimos días dejen paso a infinidad de recuerdos felices, de esos que se viven con una sonrisa en la boca, independientemente de lo que esté haciendo, y acaban con un suspiro entre la melancolía, la pena y la felicidad por haberos conocido.

Veo ahora, pasado el tiempo, cuán grandes fueron vuestros esfuerzos por imprimirnos vuestro modo de vida, por aconsejarnos para crear el nuestro propio, por transmitirnos aquello que a vosotros os había tocado aprender a lo largo de los años…para evitarnos un largo camino de idas y venidas, de momentos buenos y muchos otros malos, que son los que al fin y al cabo te hacen aprender. Siento que el mero hecho de tener un anecdotario digno del libro Guinness es ya un aspecto a agradecer y que no puedo ni podría haberos pedido nada más. Teneros constantemente en cada estímulo, en cada cosa, en cada sitio es una muestra de vuestra dedicación, vuestro esfuerzo y vuestras ganas por que os recordáramos, porque vuestra existencia nos sirviera para algo.

Claro que nos sirvió. Sirvió para agradecer lo que uno tiene y ha tenido. Sirvió para darse cuenta de lo importante y placentero que es ser parte de un clan. Sirvió para decir con orgullo que es rara semejante relación, tan profunda y tan sincera. Sirvió para plantearse el cómo, el cuándo y el con quién seguir el camino que otros ya siguieron. Sirvió para ver lo verdaderamente importante de la vida, aquello que hay que transmitir de generación en generación. Sirvió para ver cómo se demuestra el amor, más allá de los clásicos mimos o relaciones abuelos-nietos. Sirvió para ver que la dedicación, la preocupación, el agobio e incluso las riñas te hacen sentir importante y querido, mucho tiempo después.

Mucho tiempo después, cuando comprendes las cosas que quisieron explicarte desde niño. Cuando sientes que lo que tuviste fue, de lejos, una de las mejores cosas que tendrá tu vida para siempre. Sentir, que aún pasado el tiempo y con barreras físicas, seguís entre nosotros en cada cosa que hacemos. Sentir, que aún demostrado mi amor hacia vosotros en gran medida, nunca terminaré de estar agradecida a vuestro interés, por vuestra labor y vuestros sentimientos. Recrearme pensando en lo que supusisteis y habeis supuesto,  en lo que hicisteis y aún os queda por hacer cuando comprenda aún más cosas. Veros en fotos y esbozar alguna lágrima que, al pensar en todo lo vivido, me hace esbozar una sonrisa de triunfo por haberos tenido. Por haber sido parcialmente míos. Por haber sido mis héroes desde el día que os conocí hasta el último día del que tenga conciencia.

Por todo ello, gracias. Porque es la única forma de comprimir todo lo que quisiera deciros, aunque sea desde el pensamiento. Os echaré de menos siempre. En unos días volveré a mirar al mar y tendré millones de estímulos que me recuerden a vosotros, para recordaros sentados en vuestras mecedoras, como si nada hubiera pasado. Y desde allí, otra vez, volveré a daros las gracias.


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Tuesday, May 12, 2009

Antonio Vega

Dedico a su creador su propia canción, la canción que más veces me ha roto los esquemas…

…y la que siempre me hace llorar, una de las mejores de la historia de la música española.

Gracias por ese talento y canciones como ésta, entre muchas otras maravillas musicales.

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Sunday, May 10, 2009

La importancia de llamarse Alterio…

Pese a mi odio por los típicos comentarios de “los nosequé han hecho nosecuantos”, pese a que yo formo parte de un clan (¿Quién no es primo suyo? dijo Beto) extensísimo, pese a que me fastidia bastante que por un apellido la gente determine, invente o imagine la vida de esa otra gente, pese a todo eso y miles de cosas más…

...hoy leo con auténtica ansia un artículo llamado “La importancia de llamarse Alterio”. Pese a que el artículo pone a chupa dómine al hijo de un gran clan, Ernesto Alterio, por su interpretación en la chica de ayer, me hace gracia la referencia a su clan. Porque sí, yo me confieso fan de casi toda la familia Alterio. Sabiendo que la componen más miembros pero refiriéndome al triunvirato formado por Héctor Alterio, Ernesto Alterio y Malena Alterio. En este orden porque, pese a que no está mal ella es la que menos me gusta, y mi preferido sobre todas las cosas es él, Héctor. Desde que me maravillara en El Grupo y pasando por la increíble película “El hijo de la novia”, no he dejado de admirar cada cosa suya que llega a mis ojos y orejas. Su acento, su forma de hablar y actuar y la ternura que me inspira hacen que me encante y que, junto a su hijo, los considere mis dos actores favoritos de todos los tiempos y ante todas las preguntas.

Es por esto que, emocionada desde hace más de dos semanas y con la gusa en el estómago desde que me enteré, ansiosa estoy porque lleguen las 6 de la tarde para poder verlo en el Teatro Principal. “Dos menos”, la obra que comparte con Sacristán, está a punto de empezar. A punto estoy de la piel de gallina…por mí, que suba ya el telón.

Gracias, sobre todo, a la importancia de llamarse Alterio y ser un actor de narices.

**Fotos de RevistaLeFabrique y Diario La Nación

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Friday, April 24, 2009

Hotelar y sus costumbres

Hotelar, mi nueva aportación a la amiga RAE, es una mezcla entre hacer descripciones y hoteles. Obviamente, no tiene sentido, muy observadores. Pero resulta que pasarse dos semanas enteras respondiendo a la pregunta “¿Qué haces?” con “Hacer descripciones de hoteles” es un poco cansino. Y como a veces peco de vaguería, me inventé este bonito palabro para resumir, en una sola palabra, todo lo que conllevaba la expresión anterior. Un nuevo término que añadir a mis modificaciones de palabras y refranes, hobbie que desarrollo desde hace muchos años y que cada vez me hace más creativa. Explicado el palabro, paso al verdadero tema del post.

El caso es que llevo dos semanas hotelando sin parar por un precio simbólico que, tal y como están las cosas, es un precio a secas. Mirándolo fríamente, no debería tener necesidad de marcarme este trabajo de chinos por semejante coste simbólico. Pero, porca miseria, sí la tengo. Mi cuenta lo dice todo y es suficiente argumento ante cualquier cuestionamiento. Gracioso no es, entretenido en el sentido estricto de la palabra, tampoco, pero da dinero. Y punto pelota. Ante lo simbólico del precio, me aventuré a cargarme con más faena ante un precio algo más tentador. Conclusión? El doble de faena en un tiempo límite record. 48 horas.

48 horas en las que la prolongación de mi mano no ha sido el amigo Lucky ni la cafeína, que también, sino mi fiel ordenador, en el que las líneas, los corta pega y las descripciones de hoteles han copado hasta al más paciente. En ellas, sumadas a las dos semanas que ya llevaba, he visto hoteles cutres, muy cutres, normalillos con aspiraciones y, desgraciadamente, ingentes cantidades de hoteles muy pero que muy maravillosos. Con la consecuente subida de precio. Además, viendo en qué centraba mis resúmenes, he visto esas pequeñas cosas que todos tenemos en común, sean cuales sean nuestras circunstancias o diferencias, cuando salimos de viaje. Esas pequeñas cosas son las que, con una estrategia bien marcada y unos análisis de experiencia, explotan nuestros amigos hoteleros para que caigamos en sus fauces. Bien hecho, por otra parte, porque al final disfrutaremos.

Sacando conclusiones varias, llegué a una definitiva: el concepto desayuno.
Cuando vamos de viaje, aunque sea a la vuelta de la esquina o a un sitio con pocas visitas culturales, sean éstos cuales sean, el desayuno es una especie de bacanal en la que todos almacenamos por si cae una bomba nuclear al salir del comedor. Con la extensa variedad que ofrecen los hoteles, y aún si se quedan cortos, las personas que normalmente desayunan un trocico de pan con aceite o que simplemente no desayunan, hacen acopio de unos dos o tres platos, que contienen cosas varias. Da igual que odiemos el desayuno inglés, porque cuando nos vamos de viaje nos plantamos unos huevos fritos con bacon como si fuéramos a ponernos unas sandalias con calcetines acto seguido. Allí, bien sea por quedar bien o por aprovechar, la fruta, los kilos de cereales y los millones de bollitos de pan circulan entre plato y plato hasta que el cuerpo dice, literalmente, basta. Es la hipocresía del desayuno, el hablar de dieta mediterránea en vez de dieta hotelera, por no hablar de pura gula.
Otro de los aspectos son los baños. Aunque en casa no nos bañemos, sino duchemos, en un hotel la tentación es taaaan alta que casi todos caemos. “Total, el agua la pagan ellos”. Además, buscamos hoteles que tengan de todo todito, aunque luego no utilicemos ni la mitad de las cosas.

Pero como, tarde o temprano, el hotelar se va a acabar, volveré a estas pequeñas costumbres maravillosas…

…que hacen que ir a un hotel tenga gracia.

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Wednesday, April 15, 2009

Autocrítica

Después de mi desahogo con el minipost de House, y dándome cuenta de que hace siglo y medio que no escribo, aquí va un post real. Que espero se acerque a las expectativas de mis pocos pero fieles lectores.

Leía el otro día en un artículo de Bárbara Alpuente (genial ella, por cierto) que la costumbre de postergar las cosas es casi inherente al ser humano. O esta es la conclusión que yo saqué, porque realmente ella contaba cómo postergaba las cosas. Me lo aplico a mí misma y soy consciente de que, efectivamente, así es: todos postergamos. Si no, no habría un refrán como golpe de efecto que dijese “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”. Y pese a que yo tengo la mala costumbre de reformar los refranes y, sin embargo, aprendérmelos en las dos versiones hasta el punto de confundirlos, lo cierto es que es algo que yo hago con infinidad de cosas.

Envidio de mi eternidad su fuerza de voluntad, que a mí me dejó desde el momento de nacer, imagino. Lo cierto es que algo tengo para algunas cosas, pero poca y para pocas. Así sucede con esos deberes cuando eres pequeño, con esas sesiones de estudio cuando no eres tan pequeño, con esa eterna habitación desordenada al ritmo de gritos maternos, con esos vicios que nunca dejas, con el conducir. No sonará extraño a quien me haya leído anteriormente el conocido “Síndrome de Don Limpio”, una banal excusa para postergar un estudio que, quizá simplemente porque no me apetezca, no llega hasta que un día aparece “Pepito Grillo” (Estamos de remember bloguero) o la conciencia de cada uno. Pero lo mejor, sin duda, del caso son las excusas que se pone uno a uno mismo, que superan con creces las que le pone uno a los demás.
“Claro, yo es que sin presión no puedo estudiar” ó la mítica contestación monosilábica “vooooy”.

Si es que no hay nada mejor que hacer un poco de autocrítica cuando el Pepito Grillo amenaza. Y cambiar?
Mañana hay tiempo….

Por cierto, acabo de encontrar a mi doble en Internet. Cierto como la vida misma.

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