Descubrimientos
Uno nunca deja de aprender. Y ese uno no lo sabe hasta que un día se da cuenta.
Ese uno puede creer que todo lo que le gusta será lo mismo desde que lo descubrió hasta que muera. Más mentira, imposible. Últimamente me sorprendo a mí misma escuchando nueva música a la que me he negado desde hace años. Pero resulta que la vida da tantas vueltas que ahora la siento como lo que venía buscando. Esa música que tanto te relaja como te hace feliz, tanto te entristece como hace que te sientas afortunado, tanto te enseña sobre otros como sobre tí, que nunca viene mal.
Ese mismo uno puede creer que lo que sabe es lo que hay. Mucho más mentira, si cabe, que en el caso anterior. Últimamente vengo descubriendo que lo que siempre creí tiene sus escapes, sus lagunas y sus espejismos. Aprendo y aprendo, intentando guardar en mi cabeza todas aquellas cosas que voy asimilando, todas esas cosas que creí y de las que ahora dudo. La sensación que provoca es contradictoria, por una parte me alegro de aprender, por otra me lamento por no haberlo hecho por mí misma. Contradictoria también por la consecuencia del saber, el que te guste aprender no quiere decir que te guste saber. Porque a veces duele, aunque te llene.
Quizá sea el momento de reconocer que ese uno evoluciona. Quizá sea el momento de aplicar el filtro entre lo nuevo y lo viejo, aprovechando lo que en su día supuso y lo que supone ahora.
