Yo hoy quería escribir un post muy alegre. Lo prometo.
Quería contar, a quienquiera que lea, mi fin de semana en Málaga, o mejor dicho, mi viaje express a Málaga con paliza automovilística incluida pero muy buenos ratos con mi sobrino y mi madre en una ciudad preciosa. Quería contar también que estoy cada día más contenta con mi trabajo que, aunque me cuesta por las mañanas, me produce muy buenas sensaciones.
Lamentablemente, no puedo mantenerme al lado de la ignorancia, cosa que me duele aunque me guste la sensación de hablar con propiedad y criterio de las cosas que suceden a nuestro alrededor. Lo bueno de mi trabajo, lo bueno de organizar un festival de cine y derechos humanos, es que aprendo muchísimo de cine. Aprendo que existen películas de una calidad pasmosa pero escaso reconocimiento público, aunque quizá eso es precisamente lo que marca la diferencia : a muy pocos les interesa saber lo que realmente pasa en el mundo, sin necesidad de ubicar dónde y caer en tópicos que sólo alimentan la ignorancia, mientras que a muchos no les interesa vender algo que quizá ellos mismos ayudan a alimentar ocultándolo.Pero también aprendo que hay tantas personas viviendo tantos tipos de sufrimiento y en circunstancias extremas…que no puede más que dolerme el corazón y remorderme la conciencia por mi suerte y la de los que me rodean.
Y es que hay tantas cosas, tantas formas de sufrimiento..
…que muchas veces preferiría aquello de “ojos que no ven, corazón que no siente”.
