Por fin…
Ha sido éste un verano de descubrir cositas y compartir muchas, muchas horas con mi eternidad. Parece que el tiempo ha volado en la distancia, pero es algo lógico viendo las cosas a toro pasado. Lo cierto es que fue un invierno muy muy largo y con muchas sensaciones negativas debido a la distancia. La solución, pues, pasaba por ser un verano de estar juntos, aunque sólo estuviéramos, en silencio, hablando, riéndonos incluso de nuestras propias miserias. Ha sido un tiempo de conocernos aún más el uno al otro y, lo más importante, conocernos a nosotros mismos a la hora de relacionarnos.
Podrá parecer una tontería, teniendo en cuenta de que nos conocemos la mayor parte de nuestra vida consciente. Pero las personas cambian con el tiempo y se hacen, si cabe, aún más interesantes. Al ser mayores, al vivir una relación más profunda que toooodas las anteriores, conocerse es un gozo que te permite aprender pequeños detallitos de la otra persona. Tienes la base, sólo tienes que ver el resto de piezas.
Y sí, será un post rosa, no lo niego. Pero ha sido un verano de él, de él y de mí, de nosotros y nuestras circunstancias. Un verano que, añadiendo el reconocimiento por el esfuerzo realizado y los comentarios de aquellos que nos conocen, ha sido dulce, triunfal. Nos hemos soportado, hemos podido con las viejas rencillas y no sólo eso, sino que tenemos ilusión, expectativas y muchas ganas de seguir con esto. Y eso, para mí, es mucho.
No habrá sido un verano de mucha fiesta (por no decir casi ninguna), ni de días eternos playeros, ni de chiringuitos o viajes. Ha sido un verano tranquilo, sereno, de apoyo absoluto. Mi corazoncito está feliz, tranquilo, repuesto de malas circunstancias que han venido con este año, pero que gracias a mi eternidad sólo han sido pequeñas piedrecillas al lado de él, de un camino de rosas.
Y no es que yo ame demasiado a Iberdrola (especialmente cada dos meses, cuando te das cuenta de que la luz es casi más cara que tu casa), pero estoy segura de que esta ha sido la canción de mi, nuestro verano. Si no, que se lo pregunten a nuestros compañeros de playa.
