Ciclos
Y tal cual, se cumplió. Retahílas de cuestiones personales amontonadas y sucesivas que acaban y te hacen preguntarte qué fue peor: si el trayecto o el fin, si el fin fue peor que continuar con el trayecto o el trayecto fue peor que haber llegado al fin.
Afortunadamente, entre todas estas cosas, siempre tuve a un salvador que, a pesar de la distancia, supo estar en cada momento necesario, en cada lágrima que amenaza con caer, en cada temblor de labio y en cada suspiro de agobio. Supo estar, siempre estuvo. Incluso antes de ser consciente de que estaba sin una saberlo. Incluso cuando todo ha acabado, cuando no ha hecho más que empezar.
También, afortunadamente, todo lo que sube baja. Y en esos recorridos también se incluye que lo malo acaba para empezar lo bueno. Los ciclos, tan importantes como reales, se abren y se cierran, uno detrás de otro. Tengo esperanzas para el nuevo ciclo, el nuevo año. Estoy despertando a una etapa mejor que empezó con el final de lo peor. Y creo que sólo queda prepararme para un nuevo año, para una continuación de lo mejor.
Vendrá, y yo lo sé. Como también sé que estará mi salvador, para acompañarme siempre, en lo bueno tras haberlo hecho en lo malo. Gracias patawel.
Como colofón, os pongo uno de los anuncios más divertidos y originales de los últimos años.