Sunday, November 30, 2008

Ciclos

Acabándose está Noviembre. Mañana empezamos mes nuevo, el último de este “annus horribilis” que ha sido el 2008. Ya se lo decía a mi eternidad, allá por el día 1 del mismo: “No he podido acabarme las uvas, mala suerte habemus”.

Y tal cual, se cumplió. Retahílas de cuestiones personales amontonadas y sucesivas que acaban y te hacen preguntarte qué fue peor: si el trayecto o el fin, si el fin fue peor que continuar con el trayecto o el trayecto fue peor que haber llegado al fin.

Afortunadamente, entre todas estas cosas, siempre tuve a un salvador que, a pesar de la distancia, supo estar en cada momento necesario, en cada lágrima que amenaza con caer, en cada temblor de labio y en cada suspiro de agobio. Supo estar, siempre estuvo. Incluso antes de ser consciente de que estaba sin una saberlo. Incluso cuando todo ha acabado, cuando no ha hecho más que empezar.

También, afortunadamente, todo lo que sube baja. Y en esos recorridos también se incluye que lo malo acaba para empezar lo bueno. Los ciclos, tan importantes como reales, se abren y se cierran, uno detrás de otro. Tengo esperanzas para el nuevo ciclo, el nuevo año. Estoy despertando a una etapa mejor que empezó con el final de lo peor. Y creo que sólo queda prepararme para un nuevo año, para una continuación de lo mejor.

Vendrá, y yo lo sé. Como también sé que estará mi salvador, para acompañarme siempre, en lo bueno tras haberlo hecho en lo malo. Gracias patawel.

Como colofón, os pongo uno de los anuncios más divertidos y originales de los últimos años.


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Sunday, November 23, 2008

Como en casa…

“Vuelve, a casa vuelve…” me repetía a mí misma cual anuncio que indica la llegada próxima de la Navidad (si es que el deje profesional tiene consecuencias, ni Panete se libra). Una vez más, el costipado por fin había llegado a su cenit, habiéndose manifestado durante un par de semanas tonteando con mi garganta y mi nariz.

Me ordenan desde arriba que no vaya a trabajar, así que yo llamo a madre y le comento mi situación. Ya me había dicho, un par de veces, que fuera a casa a que me cuidara. Pero es lo que tiene la juventud, uno piensa que puede curarse solo, con muchas ganas y por su propia cuenta y riesgo…hasta que ve que no puede con su alma. Y ahí, siempre, a lo largo de los tiempos, está tu madre para cuidar de tí. Ya se sabe, madre no hay más que una y como el amor de madre, ninguno.

Llamadme sentimental, pero es que yo es entrar a mi casa, donde hay calefacción, y ya me curo un poco. Nadie me lleva directamente la medicina a la cama a la hora aproximada en la que me voy a despertar, probablemente porque nadie conoce con tanta exactitud ese dato como mi madre. Nadie consigue que las sábanas te acojan tanto, estén tan suaves y apesten tanto a jabón como mi madre…como la madre de cada uno de nosotros, quiero decir, en este caso la mía.

Y lo que uno se deja cuidar por sus padres es algo que no tiene parangón. De la resistencia al dejarse hacer en cuestión de minutos, el obedecer a no andar descalzo, a no dejarse los riñones al aire, a tomarse la medicación en la hora y circunstancia estipulada. Sobretodo, a agradecer las atenciones que los padres, como sólo ellos saben hacer, dan a lo largo de los días que dure la curación. Uno se vuelve más vulnerable, pero lo hace agusto en casa. En casa se puede ser vulnerable y se agradece que estén encima de tí cuidándote.

He logrado superar un catarrazo en dos días, que en mi piso hubiera durado alrededor de una semana. Por lo menos, ya sólo me queda cuidar de que no se repita.
Es que, como en casa, en ningún sitio….

Y hablando de padres e hijos, hoy os pongo una canción de mi último descubrimiento musical. Aunque nunca me encantará tanto como su grandioso padre, está más que bien. He aquí Jakob Dylan en solitario (evidentemente, hijo del grandioso Bob Dylan):


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Saturday, November 1, 2008

Me reafirmo

A esto me refería yo cuando hablaba de la confianza y la tranquilidad que se quedan pasado el momento enamoramiento-efusividad.A cuando, desde mi perspectiva, llega lo mejor y lo que verdaderamente te hace sentir lleno..



A que no pasa nada si un día te pones a cantar a dúo “apaga las luceees” con voz de pito, aún sabiendo perfectamente que la letra no dice eso…

P.D: Me gusta esta canción y me recuerda mucho a Keane, será porque son del mismo sitio…Yo ADORO Irlanda.

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