Conciencia
Una vez Marwan dijo, sabiendo por propia experiencia y de una forma tan tierna como cruda, “Que venga la vergüenza para ajustar las cuentas”. Nada más cierto, nada más necesario.
La conciencia es algo que no te deja vivir o te permite ser feliz. No entiende de términos medios y nada ni nadie puede librarte de ella, ni siquiera tú mismo. Siempre está, independientemente de las circunstancias y dependiendo de tus actos, contigo. No te dejará ni a sol ni a sombra si has hecho algo mal o algo bien. La vida te devuelve lo que haces, tanto lo bueno como lo malo. Si no, tiempo al tiempo.
Cuando yo era pequeña, mi madre me dijo en un momento de agobio tremendo que “el tiempo pone a cada uno en su sitio”. “No va rápido, no creo que suceda”, pensé yo. Nada más lejos de la realidad; pasado un tiempo pude comprobar cómo aquel asunto se había puesto en el sitio con el tiempo. Quien hizo bien quedó en su sitio y quien hizo mal, también. Ese día aprendí que lo que mi madre dijo no sólo era cierto, sino que era ley de vida. Fue la primera vez que pude percibir que, a fin de cuentas, hay una justicia muy por encima de lo que entendemos como “justicia” y que no hay más leyes que las de la vida. Sonará muy místico, pero no por ello es menos verdadero.
Siendo algo mayor, cuando la duda y el malestar a causa de otros/as me asaltaban, recordaba esas palabras de mi madre. A día de hoy sigo haciéndolo, y probablemente lo haré hasta mi último día de vida. Y en todas esas veces me he desesperado, me he quejado de lo injusto de la situación, he llorado hasta que, por fin, he visto que nunca dejará de tener razón. Porque si hay pocas cosas que se cumplen, ésa es una de ellas.
Últimamente he podido comprobar de nuevo que se cumple. Tras años de soportar situaciones que no deberían consentirse, de esperar al tiempo y pensar que pasará en algún momento, he comprobado que la conciencia castiga y premia. En este caso (porque en ocasiones he estado en el otro, como todo bicho viviente) mi conciencia me ha premiado y a otros ha empezado a recordarles todo el daño que han hecho. No es que yo sea especialmente rencorosa, Dios me libre, sino que cuando alguien daña, la conciencia se lo devuelve. Y puede existir el perdón, puede existir un cambio de situación... pero a la conciencia eso le da igual.
Tiempo al tiempo, a todos aquellos que hacéis mal a los demás...
...tiempo y paciencia a aquellos a los que os lo hacen.

