Ansias de libertad
Sí, imagino que todo aquel que conoce este refrán del refranero español se ha quedado algo a cuadros con la permutación a nivel complejo del mismo (Toma Lenguaje Publicitario, de algo sirvió). Pero hoy he comprobado cómo los refranes pueden cambiar y las situaciones evitarse con un reflejo casi felino (en el humano, claro está).
Mao es un gato tranquilo que no se mueve, salvo para cambiar de persona en la que posarse, dormirse y ser acariciado. No se queja, no se pica y sólo da que hacer a la hora de comer. Porque, eso sí, de las 24 horas del día pasa 22 durmiendo y 2 pidiendo comida. El caso es que, sin pensar en que por una vez podría ser un gato de verdad, haciendo lo que los gatos hacen, tenía abierta la ventana del salón para liberar a mis compañeras de mis humos de cigarro. Y lo cierto, reconozco entonando el mea culpa, es que mi eternidad me había advertido de la fácil relación entre el gato y la ventana: gato- ventana abierta - gato fuera de ventana - gritos de susto.
No es que mi eternidad sea Nostradamus pero ha acertado. Mao ha cumplido a la perfección con sus leyes genéticas felinas. En cuanto ha podido ha salido por la ventana y afortunadamente mi vecina tiene una súper planta que me deja margen para cogerlo. El susto, mutuo, ha sonado en forma de maullido gatuno y grito mío. No entiendo esas ansias de libertad cuando fue encontrado en la calle de muy mala manera. Y como no es precisamente un gato rebelde, creo que ahora viene bien el dicho. Motivado por la curiosidad. Más tranquila me quedo y más seguro él.
Y sí, ahora mi eternidad se está riendo porque sabe que estoy escribiendo y que ÉL tenía razón….
porca miseria!

