Friday, January 30, 2009

Ansias de libertad

La curiosidad pudo matar al gato.

Sí, imagino que todo aquel que conoce este refrán del refranero español se ha quedado algo a cuadros con la permutación a nivel complejo del mismo (Toma Lenguaje Publicitario, de algo sirvió). Pero hoy he comprobado cómo los refranes pueden cambiar y las situaciones evitarse con un reflejo casi felino (en el humano, claro está).

Mao es un gato tranquilo que no se mueve, salvo para cambiar de persona en la que posarse, dormirse y ser acariciado. No se queja, no se pica y sólo da que hacer a la hora de comer. Porque, eso sí, de las 24 horas del día pasa 22 durmiendo y 2 pidiendo comida. El caso es que, sin pensar en que por una vez podría ser un gato de verdad, haciendo lo que los gatos hacen, tenía abierta la ventana del salón para liberar a mis compañeras de mis humos de cigarro. Y lo cierto, reconozco entonando el mea culpa, es que mi eternidad me había advertido de la fácil relación entre el gato y la ventana: gato- ventana abierta - gato fuera de ventana - gritos de susto.

No es que mi eternidad sea Nostradamus pero ha acertado. Mao ha cumplido a la perfección con sus leyes genéticas felinas. En cuanto ha podido ha salido por la ventana y afortunadamente mi vecina tiene una súper planta que me deja margen para cogerlo. El susto, mutuo, ha sonado en forma de maullido gatuno y grito mío. No entiendo esas ansias de libertad cuando fue encontrado en la calle de muy mala manera. Y como no es precisamente un gato rebelde, creo que ahora viene bien el dicho. Motivado por la curiosidad. Más tranquila me quedo y más seguro él.

Y sí, ahora mi eternidad se está riendo porque sabe que estoy escribiendo y que ÉL tenía razón….
porca miseria!

Posted by canelilla at 13:33:26 | Permalink | Comments (1) »

Wednesday, January 28, 2009

Mao, o el gato del naming

Hace unos días os hablaba de Barack, un gato que mi eternidad y yo rescatamos del asfalto justo antes del temporal. Queda épico, sí, pero es real. Después de toda esta etapa de frío que parecía acabarse, llegó la etapa del viento, huracanado, que hizo volar hasta un trozo de fachada del Estudiotel de Alicante.

El día antes de empezar el viento, bajé a por tabaco al Vivaldi, como casi cada noche. Precisamente por la rutina que supone este “viajecillo” para mí, no esperaba nada nuevo sino un bar lleno de gente y las macarrillas que se juntan a dos edificios de éste. Pero, para mi sorpresa, encontré un gatuno más bien perdido, con unos ojos entornados que indicaban que tenía una conjuntivitis de felino mayor. Maullaba y no se movía de la puerta del bar, se dejaba tocar y no quería nada más que un poco de calorcito. Un gato precioso, que se notaba era doméstico y despistado o abandonado. No quiero pensar en el abandono, pero ahora que lo conozco me sorprende sobremanera que se escapase y, por lo buenísimo que es, más aún me sorprende que alguien pudiese abandonar a un animalito así.

Tras visitas veterinarias obligadas, el gato se ha dedicado a hacerse querer, a dormir y comer todo el día y deleitarnos de vez en cuando con sus abrazos cuando está dormido (sí, abraza con las patitas). Es un gato más que guapo y un gato infinitamente más que bueno, porque ni siquiera se queja cuando le quitas del sofá para dejarlo en su cestita. Aunque esto, lógicamente, no quiere decir que le encante dormir separado de las personas. 

Atrás ha quedado la conjuntivitis, la desnutrición y las calvillas en el lomo. Ahora hay un gato rechonchito y saludable que cada día es más guapo y más querido. Atrás queda el frío de la calle, a la que miraba asustado por el viento desde la ventana. Ahora hay un juego constante y un mimo a cada minuto para este nuevo miembro de mi piso de paredes naranjas. 

En resumen, nosotros estamos cada día más orgullosos del nuevo personaje en mi casa. Hasta hoy, el gato había sido Barack, Nero, Vito (de El Padrino, grande Marlon!),Gatuno, Gato y miles de nombres más. Todo un ejercicio de naming, intenso y con muchas dudas que ayer, sin venir a cuento, se solucionaron gracias a mi compañera.

Hoy, el gato ha sido bautizado como Mao. Mao porque pone los ojos chinos y yo no paro de llamarle “gato chino”. Mao porque desde que ha llegado ha cambiado mi casa radicalmente. Mao porque estamos a sus pies desde que llegó. Mao porque cuando maúlla hace una onomatopeya especial.

Sencillamente, Mao. El gato de los mil nombres.

Posted by canelilla at 19:00:01 | Permalink | Comments (1) »

Wednesday, January 21, 2009

Bienvenido, Barack

Anoche bajé, como muchas otras noches, a comprar tabaco al Vivaldi.

La cosa no pintaba muy diferente del resto de días salvo por un “pequeño” detalle en su puerta. Un gatito que no se movía de allí ni con un tractor. Maullaba y miraba hacia el interior como si su dueño hubiera entrado allí para no volver.


Allí estaba, tan pequeño, sentado en la puerta durante todo el día, según me dijeron. Quería entrar al bar por el calorcito y quizá para recibir algún mimo, cosa que se notaba le hacía muchísima falta. Apenas dudándolo cinco minutos tras salir del bar, motivada por una majísima vecina desconocida que me dijo que el gatillo llevaba todo el día allí y lo que yo intuí que demostraba que era un gato de casa, me lo subí para cuidarlo.

¿Resultado? El gatuno reposa ya, tranquilo y revisado médicamente, en una colchita sobre mi sofá. Anda más contento que ayer y algo medicado, porque de su aventura callejera queda una conjuntivitis de caballo y una pequeña herida en la espalda, veterinario dixit.

De momento, mi eternidad y yo estamos más que contentos y orgullosos de la novedad en el piso de paredes naranjas.

Por cierto, “Barack” es su nombre provisional…alguna sugerencia?

Posted by canelilla at 19:37:58 | Permalink | Comments (1) »