Los bancos, en su afán por llamar nuestra atención dándonos facilidades mil, inventaron hace cuarenta años. Estoy segura de que John Sheperd-Barron, inventor del aparatillo y con cara de buena persona, desconocía que hoy en día el mundo estaría tan plagado de cajeros que es imposible que necesites dinero y te pille uno cerca.
Porque sí, resulta cuanto menos gracioso que haya millones de cajeros en cada ciudad española (si no, mirar los mapas online de cualquier entidad bancaria con miles de marcadores de cajeros) pero cuando necesites dinero no tengas ninguno cerca. O por lo menos el de tu banco, si es que no quieres pagar una comisión de mínimo 1€.
Pero lo mejor de todo es la razón de ser del cajero automático: el suponerte una facilidad a la hora de sacar dinero, bien sea porque no quieres sacar el suficiente como para pasar por caja, bien porque son horas en que el banco está cerrado. El suponerte un beneficio al tener una red de cajeros distribuida en zonas de tu ciudad.
Pues bien, resulta que cuando vas a un cajero pueden pasarte dos cosas interesantes:
a. Que la entrada del banco esté cerrada y no disponga de lector de tarjeta para entrar a él (cosa que me parece bien si esto existe, por seguridad, y que me parece harto mal si no existe, por falta de la misma). En ese momento, tiras y tiras de la puerta esperando que alguien la haya dejado abierta para dar un buen servicio. Porca miseria, piensas, si es que has encontrado tu banco, porque te tocará ir a uno de otra entidad a que te saquen una comisión que casi duele como un ojo.
b. Y aquí llega lo interesante: cuando llegas al cajero de la otra entidad, la comisión que te avisa. Si estás desesperado, tiras adelante con ella y asumes que te costaría 0.60€ mínimo consultar el saldo y 2.50€ medio hacer la operación, aunque saques 5 cochinos euros. Es precisamente en lo que saques en lo que se observa la mayor y peor consecuencia del cajero automático: sabemos que hay un límite máximo para sacar, pero…hay un mínimo?
Entendiendo que un cajero no puede darte menos de 5 €, cosa lógica porque no dispensa monedas, te preguntas si tu banco, que te da facilidades y al que das tu dinero, tiene el derecho a limitarte un consumo por encima de 10€, cosas del cambio. Me pregunto si en los cajeros sólo meten billetes grandes y el porqué de esta mezquindad, cuando la gente saca de 10 a 200€. Y una cosa es que pidas 10€ y te digan que no disponen de billetes, que saques 20€. Ahí, tírali que va. Pero….
…el otro día, con mucha prisa, tuve que sacar dinero de un cajero de cuyo nombre no quiero acordarme pero que empieza por BAR y acaba por CLAYS. Curiosamente, entidad en la que se instaló el primer cajero automático.
Sabiendo de antemano el tema de la comisión y su precio, tuve que ir a ese porque no había ninguno de mi entidad cerca y tenía mucha, pero que mucha, prisa. Tras lo habitual, me quedé a cuadros cuando observé en la pantalla que “Sólo se dispensan cantidades a partir de 50€”. Muertecita me quedé. No pasa nada si en tu cuenta hay saldo de más de tres cifras o de una cantidad suficiente para que 50€ te parezcan una nimiedad sin riesgo.
Pero cuando tu cuenta es la mía, 50€ te parecen suficientes como para quejarte públicamente y montar una manifa online por las obligaciones incumplidas y las restricciones de los bancos.
He dicho.