Thursday, June 4, 2009

Me crecen los enanos

“Me crecen los enanos” es una de esas frases hechas que, sorprendentemente, no aprendí vía mi abuela (que fue la personificación del refranero popular e impopular), sino que la dijo un día una compañera de clase. Y a pesar de que conozco su significado, nunca he entendido bien la relación entre “crecer los enanos” y “crecer los problemas”. Misterios de la expresión lingüística (turituti tutiii…es música de Expediente X). El caso es que, una vez sabido el significado, me siento con derecho a utilizarla. Ahora es uno de esos momentos.

Todos sabemos que las casas, especialmente si no las amueblaste/arreglaste tú, tienen millones de cosas que no sabrías arreglar caso de que se te rompieran. Léase aquí tuberías, cuestiones eléctricas, aparatejos varios y electrodomésticos viejunos. Quizá haya gente habilidosa en este tipo de asuntos, pero yo no lo soy. Me da miedo cargarme algo cuando lo intento arreglar, especialmente si este algo tiene que ver con la electricidad o el agua. Después de descubrir que en la pila el grifo es de bañera y que bajo mi fregadero hay un enchufe y una tubería de escape de lavadora/lavavajillas, me di cuenta de que quien diseñó y se puso esta cocina no tenía mucha idea.O ganas, qui lo sap.

El caso es que la Ley de Murphy se aplica en todos los ámbitos. Basta que se te fastidie una cosa para que se fastidie otra al instante. Aquí es donde entra la frase “Me crecen los enanos”: Los grifos, los váteres, y el horno (y afortunadamente ya hay gas, cosa que no hubo durante unos días que coincidieron con lo anterior) se han estropeado casi a la vez, o quizá con poco espacio de tiempo entre ellos. A lo que hay que sumar que una, ahora que ya no trabaja, no puede hacer nada salvo recluirse a la esclavitud de su casa e intentar estudiar entre fontaneros y servicios técnicos varios, sin decir mucho para no dar muestras de que realmente no tiene ni idea de por qué suceden las cosas, sólo sabe que suceden. Lo mejor de todo? Que las tuberías de mi casa tienen vida propia y cuando una se fastidia, al arreglarla se fastidia algo de otra o de otro “aparato acuático” (sí, sé que no son acuáticos, pero quería decir relacionados con el agua). Y así una, otra y otra vez, miles de enanos creciendo a mi alrededor. Es, poniéndome científica, el terrible “efecto mariposa” (gran peli la americana).

Esa sensación de ignorancia, de desconocimiento, es bastante fea porque nunca sabes si te timan, si es necesario, si acabará pronto, si se estropeará pasados unos días con lo que tendrás que repetir el proceso…En días como estos desaría ser McGyver realmente, no sólo para mover muebles con el gemelo, sino para arreglar en plan película americana todos los electrodomésticos y aparatejos (Acuáticos, eléctricos y gaseosos) de mi casita de paredes naranjas.

Afortunadamente, en el día de hoy confío en haber acabado con mis enanos…hasta la próxima vez.

Porque habrá una próxima…seguro.

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Wednesday, June 3, 2009

Marwan

Conocí a Marwan en un momento inestable de la vida de mi hermana. Las cosas no le salían como ella había esperado, es más, salían de una forma totalmente inimaginable. Madrid, su adorado Madrid, estaba aún presentándose a ella y mostrandole algunas de las cosas que compensan esa ciudad enorme, abarrotada y en la que uno se siente como un punto en un grandioso espacio. Mi hermana aún estaba acostumbrándose a vivir fuera y sola cuando descubrió a Marwan. Afortunadamente, ella pudo conocerlo personalmente y no limitarse a los discos, los conciertos y las anécdotas que le contaban otros, como yo.

En aquella época, yo me reía de mi hermana cuando mostraba a los cuatro vientos su amor por Sabina, Ismael Serrano, Luis Ramiro y Marwan. Y pensaba, válgame Dios, que estaba algo emocionada por los madriles, hasta el punto de cogerle manía porque todo lo bueno, según ella, estaba en Madrid. La manía se convirtió en adoración a todos ellos y a la ciudad en sí.
Con el tiempo, y en una circunstancia emocional concreta, me ví envuelta por todos aquellos que mi hermana adoraba. Cierto que mi predisposición demostrada a lo árabe hizo bastante, y el resto vino solo. Descubrí de nuevo a Marwan, esta vez escuchando con detenimiento, disfrutando cada frase de sus canciones, gozando de la ventaja de saber a qué se refería en cada una de ellas y qué sucedía en aquella patria a la que dedicaba sus canciones y que lo ha motivado desde un principio. Disfrutar aún más, si cabe, de toda una música contextualizada en un mundo diferente del mío. Convertido, junto con Palestina, con el paso del tiempo, en lo único que agradezco de aquella circunstancia emocional. Su canción “Hijos de las piedras” y casi toda su música, influida por su procedencia y circunstancias, es una manera de que conozcamos Palestina sin necesidad de imágenes sangrientas, morbo mediático e incoherencias de los gobiernos. De mano de alguien que la conoce más que bien.

Pasada la época de robarle los cd’s a mi hermana en pos de escucharlo una y otra vez, el año pasado me relacioné lo suficiente con los madriles como para poder verlo en concierto gracias a que mi eternidad no es sólo maravilloso porque buscó el concierto, sino que además disfrutó al verme emocionada en la Sala Galileo…Verlo en persona, después de todo lo positivo que mi hermana me había contado, me hizo reafirmarme en que ella tenía razón. No sólo valía la pena, sino que era una de las cosas que me haría mirar a Madrid y sonreír. Como a ella, después de que yo me riera tanto.

Concluyo diciendo que su nuevo álbum, Trapecista, suena ahora en mi ordenador, mientras escribo esto y pienso :
“Gracias, Miri” por recomendarme tamaño artistazo.
Gracias, mi eternidad, por disfrutar conmigo de los cantautores, por hacer que amara Madrid más aún.
Gracias a los años, que me hacen ver las cosas de otro modo y poder disfrutar de momentos y cosas como éstas.

Pese a que el nuevo disco es buenísimo, ésta siempre será mi canción favorita. Disfrutad y pensad, que hace falta.

Posted by canelilla at 11:55:22 | Permalink | Comments (2)

Monday, June 1, 2009

Os echo de menos. Ha pasado ya algo de tiempo, tiempo suficiente para eliminar, aunque sea temporalmente, los dolores de corazón que provoca vuestra ausencia. Ha pasado algo de tiempo, también, para que mis recuerdos nefastos de vuestros últimos días dejen paso a infinidad de recuerdos felices, de esos que se viven con una sonrisa en la boca, independientemente de lo que esté haciendo, y acaban con un suspiro entre la melancolía, la pena y la felicidad por haberos conocido.

Veo ahora, pasado el tiempo, cuán grandes fueron vuestros esfuerzos por imprimirnos vuestro modo de vida, por aconsejarnos para crear el nuestro propio, por transmitirnos aquello que a vosotros os había tocado aprender a lo largo de los años…para evitarnos un largo camino de idas y venidas, de momentos buenos y muchos otros malos, que son los que al fin y al cabo te hacen aprender. Siento que el mero hecho de tener un anecdotario digno del libro Guinness es ya un aspecto a agradecer y que no puedo ni podría haberos pedido nada más. Teneros constantemente en cada estímulo, en cada cosa, en cada sitio es una muestra de vuestra dedicación, vuestro esfuerzo y vuestras ganas por que os recordáramos, porque vuestra existencia nos sirviera para algo.

Claro que nos sirvió. Sirvió para agradecer lo que uno tiene y ha tenido. Sirvió para darse cuenta de lo importante y placentero que es ser parte de un clan. Sirvió para decir con orgullo que es rara semejante relación, tan profunda y tan sincera. Sirvió para plantearse el cómo, el cuándo y el con quién seguir el camino que otros ya siguieron. Sirvió para ver lo verdaderamente importante de la vida, aquello que hay que transmitir de generación en generación. Sirvió para ver cómo se demuestra el amor, más allá de los clásicos mimos o relaciones abuelos-nietos. Sirvió para ver que la dedicación, la preocupación, el agobio e incluso las riñas te hacen sentir importante y querido, mucho tiempo después.

Mucho tiempo después, cuando comprendes las cosas que quisieron explicarte desde niño. Cuando sientes que lo que tuviste fue, de lejos, una de las mejores cosas que tendrá tu vida para siempre. Sentir, que aún pasado el tiempo y con barreras físicas, seguís entre nosotros en cada cosa que hacemos. Sentir, que aún demostrado mi amor hacia vosotros en gran medida, nunca terminaré de estar agradecida a vuestro interés, por vuestra labor y vuestros sentimientos. Recrearme pensando en lo que supusisteis y habeis supuesto,  en lo que hicisteis y aún os queda por hacer cuando comprenda aún más cosas. Veros en fotos y esbozar alguna lágrima que, al pensar en todo lo vivido, me hace esbozar una sonrisa de triunfo por haberos tenido. Por haber sido parcialmente míos. Por haber sido mis héroes desde el día que os conocí hasta el último día del que tenga conciencia.

Por todo ello, gracias. Porque es la única forma de comprimir todo lo que quisiera deciros, aunque sea desde el pensamiento. Os echaré de menos siempre. En unos días volveré a mirar al mar y tendré millones de estímulos que me recuerden a vosotros, para recordaros sentados en vuestras mecedoras, como si nada hubiera pasado. Y desde allí, otra vez, volveré a daros las gracias.


Posted by canelilla at 22:09:18 | Permalink | No Comments »