05/06/2008

Firmin, el balancín y los pies quemados

"¿Oigo risitas?Supongo que, a ojos de usted,
esto es más bien un vulgar caso de adicción,
o quizás un cuadro sintomático de un lamentable desorden obsesivo-compulsivo,
y sin duda que acierta. Y, sin embargo,
el concepto de adicción no es lo suficientemente rico,
lo suficientemente profundo, para describir esta hambre.
Yo preferiría llamarlo amor."



Este extracto pertenece a mi NUEVO libro, recientemente adquirido al Círculo de Lectores a través de mi simpática, entregada y sobre todo paciente vendedora: MªCarmen. Ella me avisa,al hacer los pedidos,de la opinión que tiene la gente que ya ha pedido y leído determinado libro, así yo no compro nunca libros malos y tampoco los que tienen una valoración extra-maravillosa: prefiero descubrirlos por mí misma. Aún así, casi siempre acierta y ya sabe el tipo de libros que leo: casi todos.

No sé si Firmin será uno de esos libros que haga que me regodee en mi pasión por la lectura. A primera vista, está bien narrado y me gusta la cantidad de referencias que hace a otros libros. De eso se trata: de una rata (literal) de biblioteca (literal). Quizá por eso me gustó nada más leer la mini-sinopsis (el puesto de mis sueños, crítica literaria), o quizá fue por identificarme con el personaje. Soy, fui y seré una rata de biblioteca para los restos de la vida. O al menos, así quiero seguir siendo. El PMBEC (Proyecto Montar Biblioteca En Casa) avanza despacito, tengo ya las estanterías pensadas y la disposición...sólo me falta una escalera para llegar a los más altos, aunque ya llegue de pie, eso será el colofón final. Y será cutre, sí, pero será un sueño cumplido.

Al hilo de los libros me encuentro ahora al solete en mi balcón. He decidido que hacía bastante sol como para estirar las patitas y coger algo de tono porque, a pesar de que mi tono base está más que bien, quiero ennegrecer más. La sensación no puede ser mejor, y no por el sol que medio chamusca mis patitas, sino porque "libros" y "sol" son palabras que, juntas, me traen geniales recuerdos.

Con el calor que hace en verano, suelo dormir la siesta como todo hijo de vecino. Pero en mi siesta hay tres cosas fijas, pase lo que pase y salvo temperaturas exteriores extremas(42 gradetes) durante el verano: el balancín, un libro y mis pies colgando, negros como el betún por el sol. Cuando mi abuela venía a visitarnos en verano, me fastidiaba (y me fastidia, esto no puedo achacarlo a la infancia) tremendamente que ocupara MI balancín. Mío, por otra parte, porque soy la única que lo uso y nadie en casa lo ocupa en la siesta, saben que es mi lugar y mi momento. Amo ese "¿mueble?" del balcón de mi casa. El runrun del balancín lo convierte en soporífero y me trae más recuerdos de mi infancia. Suelo quedarme roque leyendo un libro y agarrando los flequillos de la funda del balancín mientras mis pies cuelgan (es lo que tiene dejar de ser una tierna infante, que ya no cabes en todos los sitios) y se chamuscan al sol. Muchas amigas han pasado por delante y al ver unos pies colgantes han sabido que yo estaba en casa.Cuando despierto, en una especie de sensación de borrachera, mis pies están negros como el carbón y yo tengo calor para dar y regalar, pero soy feliz.


Feliz como lo seré con mi biblioteca, cuando sea una rata-persona completa. Como lo soy ahora, chamuscando mis patitas en el balcón del piso.

Como lo seré en poquitos días con Firmin, el balancín y los pies quemados.

Posted by canelilla at 12:45:17 | Permanent Link | Comments (0) |
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