Se acabó Junio. Que no el mes, sino la convocatoria, al menos para mí.
Me hincho de emoción al decir que este es el último Junio de mi carrera. No sé si lo dije también en Febrero (pero ese aún está por comprobar), pero es que uno ve la luz al final del túnel y le encanta reafirmarse en su final.
Ayer, en uno de esos reencuentros de amigos en los que todos nos ponemos a contar batallitas, pensábamos en cómo son las nuevas generaciones. Lo cual estaba bastante fácil porque la UA estaba hasta arriba de estudiantes de selectividad...reposando en los céspedes, colocados a tal efecto. Poco a poco irán aprendiendo, el césped es a la Universidad lo que el aceite a los fritos(necesario y esencial), se darán cuenta de que nunca habían conocido elemento vegetal tan tentador...especialmente cuando hace buen tiempo y hay clase.
En esas estábamos cuando pensamos en que firmaríamos, sin dudarlo, para volver a empezar la carrera. Con la experiencia añadida, dijo uno. Y llegamos a la conclusión de que sería genial tener que preocuparte únicamente de hacer un buen grupo, de que te vaya bien pero no agobiarte porque quieres terminar...a fin de cuentas, tienes unos cuantos años por delante para aprender a vivir (que es lo que realmente enseña la Universidad, a despegarte de tu adolescencia para empezar a ser adulto) eso sí, con algo de moderación...un poquito. Que tampoco es plan de hacer hecatombe académica por doquier.
De repente, algo nos recordó a la reina de las batallitas: Punta Cana. Hicimos revisión de las anécdotas requeterevisadas, nos pusimos insoportables recordando días, coñas, momentos únicos y situaciones que difícilmente volverán a repetirse. Al lado de una caña y acompañados de risas, volvimos a abrir esa cajita mental que todos los que fuimos tenemos, para acabar con un suspiro y un "ay, volvería mañana". Afortunadamente, ayer sólo eramos tres porque una de las últimas fuimos diez o doce, y los que no fueron pero nos acompañaron acabaron dopándose a Gelocatiles, cabezas como bombos.
A uno le entra la morriña cuando ve que, con el paso lógico del tiempo, se le acaba la etapa universitaria. También al ver que todos estamos en lo mismo, en búsqueda de unos aprobados para esas asignaturas que nos quedan y de trabajo para no ir tan "apretados" (ahogados, diría yo). Ese mismo uno quiere acabar, pero no quiere. A fin de cuentas, es duro echar de menos y tener que vivir de batallitas...
Ayer fue un día de fines, de comienzos, de planes de futuro, reencuentros y recuerdos.
Justo lo que necesitaba...
He aquí la música con la que, a nosotros viejunos, nos salta la lagrimilla recordando momentazos(especialmente los puntacánicos...) de nuestra etapa Universitaria, aunque no necesariamente estén relacionados con el alcohol...

