Ya no la serie, sino a él.
Tuesday, April 14, 2009
Ya no la serie, sino a él.
Friday, March 20, 2009
Costumbres extrañas
Confieso haberme sentido como una madre asustada en el día previo a la cirugía: que si es lo correcto, que si lo pasará mal en el postoperatorio, que si se sentirá agraviado como macho e indignado como mascota…en fin, una serie de sentimientos encontrados acerca de la castración que fueron compartidos con mi eternidad ayer, en un intento de tranquilizarme. Lo logré.
Esta mañana, tras haberle quitado la comida anoche y haberlo encontrado durmiendo plácidamente en mi cama por la mañana, me he reafirmado en el hecho de que Mao es sumamente bueno. Más penita nos han dado por ello, mientras nos miraba a través de la rejilla de su caja, esos ojos verdes saltones y ese hocico gris. Costumbre extraña de los gatunos el darte pena cuando saben que los vas a llevar al veterinario y que, como mínimo, va a aparecer en escena el temible termómetro. 
Pero juro que, a día de hoy, jamás había oído que uno se quedara las partes de un ser querido tras las operaciones. Por eso, cuando el veterinario nos ha preguntado qué hacer con las bowlings de Mao, mi eternidad y yo nos hemos quedado a cuadros, con una cara de poker entre la ignorancia y la sorpresa. Resulta que mucha gente los pide para que se los conserven en un bote con formol. Imagino que para verlos y regodearse en su decisión acertada o bien para pensar: “Ay, que macho fue mi gato!Prueba de ello son los testículos que tengo encima de la tele.”
De costumbres extrañas está el mundo lleno….y de gente extraña con costumbres aún más extrañas, también.
Wednesday, March 11, 2009
De cosas, recuerdos y bibliotecas
En mi caso, he decidido que, ante la falta de espacio para tal fin y la falta de dinero para dejarla tal y como la sueño. voy a aprovechar el minizulo que queda en mi piso y hacer allí una especie de estudio en el que pueda meter todos mis libros, cuyo número empieza a acercarse a los 250. Quizá no parezca mucho, pero teniendo en cuenta mi edad y el espacio de que dispongo, es mucho mucho.
Para ello tengo que convertir un “cuarto de los trastos” en un lugar amplio, ordenado y, a ser posible, agradable a la vista. Tras pensar en un cuarto Ikeano, de esos preciosos con tablero de color y silla requetemona, caí en la realidad y me di cuenta de que no, que hay que aprovechar lo que uno tiene y sacarle tajada. Efectivamente, así será. Pero, pese a todo, la conversión tiene que darse. Y esa conversión tiene un principal inconveniente:
El llamarse “cuarto de los trastos” no es, en absoluto, una nomenclatura arbitraria, sino perfectamente razonada, además de verificable. Lleno de momentos “mierdadondedejoestoquenocabeenningunsitio”, de ropa vieja, de trastillos varios cuyo uso se abandonó y otras cosas. Así, tengo desde ropa vieja a accesorios de oficina, pasando por ropa de casa en cantidad “ajuar” hasta bombillas,cables y material de bricolaje variado. Todo un bazar.
Cuando uno se motiva para reordenar, tirar cosas inútiles o sin uso, reubicar y reformar una habitación, se encuentra con que en el proceso es el siguiente: empezar, encontrar algo antiguo, mirarlo, sonreír y pararte a pensar en tus recuerdos, tus cosas.
Es un auténtico fenómeno el cómo asociamos los recuerdos a las cosas, la vida que las cosas tienen, aunque no les demos uso o simplemente ya no nos gusten. Tienen, aun siendo trastos, la capacidad de hacerte recordar tiempos pasados, mejores o peores, pero pasados. Recuerdas personas, situaciones, sitios, anécdotas y miles de sensaciones y emociones que te provocó el momento concreto, así como ahora te lo provoca la cosa concreta.
Las cosas que, a fin de cuentas, tarde o temprano tiras.
Las cosas que, a fin de cuentas, nunca dejan de hacerte recordar….
Tuesday, March 10, 2009
La odisea cajeril, primera parte (y espero que última!)
Porque sí, resulta cuanto menos gracioso que haya millones de cajeros en cada ciudad española (si no, mirar los mapas online de cualquier entidad bancaria con miles de marcadores de cajeros) pero cuando necesites dinero no tengas ninguno cerca. O por lo menos el de tu banco, si es que no quieres pagar una comisión de mínimo 1€.
Pero lo mejor de todo es la razón de ser del cajero automático: el suponerte una facilidad a la hora de sacar dinero, bien sea porque no quieres sacar el suficiente como para pasar por caja, bien porque son horas en que el banco está cerrado. El suponerte un beneficio al tener una red de cajeros distribuida en zonas de tu ciudad.
Pues bien, resulta que cuando vas a un cajero pueden pasarte dos cosas interesantes:
a. Que la entrada del banco esté cerrada y no disponga de lector de tarjeta para entrar a él (cosa que me parece bien si esto existe, por seguridad, y que me parece harto mal si no existe, por falta de la misma). En ese momento, tiras y tiras de la puerta esperando que alguien la haya dejado abierta para dar un buen servicio. Porca miseria, piensas, si es que has encontrado tu banco, porque te tocará ir a uno de otra entidad a que te saquen una comisión que casi duele como un ojo.
b. Y aquí llega lo interesante: cuando llegas al cajero de la otra entidad, la comisión que te avisa. Si estás desesperado, tiras adelante con ella y asumes que te costaría 0.60€ mínimo consultar el saldo y 2.50€ medio hacer la operación, aunque saques 5 cochinos euros. Es precisamente en lo que saques en lo que se observa la mayor y peor consecuencia del cajero automático: sabemos que hay un límite máximo para sacar, pero…hay un mínimo?
Entendiendo que un cajero no puede darte menos de 5 €, cosa lógica porque no dispensa monedas, te preguntas si tu banco, que te da facilidades y al que das tu dinero, tiene el derecho a limitarte un consumo por encima de 10€, cosas del cambio. Me pregunto si en los cajeros sólo meten billetes grandes y el porqué de esta mezquindad, cuando la gente saca de 10 a 200€. Y una cosa es que pidas 10€ y te digan que no disponen de billetes, que saques 20€. Ahí, tírali que va. Pero….
…el otro día, con mucha prisa, tuve que sacar dinero de un cajero de cuyo nombre no quiero acordarme pero que empieza por BAR y acaba por CLAYS. Curiosamente, entidad en la que se instaló el primer cajero automático.
Sabiendo de antemano el tema de la comisión y su precio, tuve que ir a ese porque no había ninguno de mi entidad cerca y tenía mucha, pero que mucha, prisa. Tras lo habitual, me quedé a cuadros cuando observé en la pantalla que “Sólo se dispensan cantidades a partir de 50€”. Muertecita me quedé. No pasa nada si en tu cuenta hay saldo de más de tres cifras o de una cantidad suficiente para que 50€ te parezcan una nimiedad sin riesgo.
Pero cuando tu cuenta es la mía, 50€ te parecen suficientes como para quejarte públicamente y montar una manifa online por las obligaciones incumplidas y las restricciones de los bancos.
He dicho.
Friday, March 6, 2009
Ansias de libertad
Andaba yo muy ufana presumiendo de que este año, a diferencia del resto de los que recuerdo, sólo me había costipado una vez. Pero, como todo en la vida, cuando llega después de mucho tiempo, llega en plan “grosso”, es decir, intenso.
El caso es que llevo dos días sin salir de casa con un catarro del copete y mi cara se asemeja a un cuadro de Dalí: cara color cera, ojos borrosos, nariz-grifo, y boca como lengua gatuna. Una joyita, vamos. Y poco a poco, estoy ansiando el momento de salir…aunque sea para trabajar esta tarde, cosa que no me hace puñetera gracia. No sale uno ni para ventilarse y sale para trabajar.
Al margen, nuestro querido Mao lleva unos días desarrollando una nueva costumbre: sentarse en la mesa y mirar por la ventana, hacia el infinito, hacia esa calle de la que lo recogí hace ya un mes, con algun tipo de virus similar al que ahora me afecta a mí.
Resulta, cuanto menos, gracioso el hecho de que ambos sintamos esa especie de ansias de libertad hacia la calle, aquella que nos trajo algún que otro hecho desagradable: sus peripecias y mi costipado. Ambos tenemos ganas de salir pero, por suerte para unos y desgracia para otros, la única que saldrá soy yo. Ahora bien, los mimos que se le dan a este gato sólo los recibe este gato. Nada comparable con los mimos humanos.
87
Saturday, February 28, 2009
Comparados con los de ahora, aquello no es más que emoción, ganas y mucha valentía. Al menos, así fue en nuestro caso. Aquí Madame Cagueta tuvo que hacer de tripas corazón y embarcase en una aventura (con lo aventurera que soy yo… quien me conozca lo sabe y puedo contar las aventuras con los dedos de una mano) que a mi eternidad también se le asemejaba como un reto. Y quizá uno pueda caer pensando en que es un reto con el otro. Pero no, es un reto con uno mismo, la necesidad de autodemostrarse la capacidad de perdonar, disfrutar y arriesgarse que uno tiene.
Los sentimientos de ahora, los pensamientos, los agradecimientos mentales por tener tanto en común, son sólo una pequeña parte de todo lo que esta causa de celebración nos da, como premio al esfuerzo, a mi eternidad y a mí. Es raro, rarísimo, celebrar juntos tanto tiempo de paciencia, esfuerzo y devoción mutua. Pero, como en todo, el esfuerzo y el tiempo pusieron las cosas en su sitio…y a nosotros, que éramos los principales culpables de que no tirara, también.
Me gusta.
Sunday, February 22, 2009
Desempleo
Frase o palabra que, durante los últimos meses, escuchamos casi a diario. Bien en reportajes, bien en la tele, bien en las noticias o en los miles de piques y dimes y diretes de los partidos políticos. El caso es que, según dice la amiga RAE, el paro es el “Conjunto de todas aquellas personas que no están empleadas porque no encuentran trabajo”. Y aunque la amiga RAE nunca se equivoca y dice lo que exactamente corresponde al término, bien es cierto que el paro es mucho más que una situación de desempleo.
Cuando fui por primera vez a inscribirme en el paro, tenía miedo. Miedo porque desde siempre estar en el paro ha hecho ver las cosas muy negras.Allá que fui y lo que vi no me gustó nada de nada: muchísima gente, de muy diversa índole, edad y procedencia, sacando tickets para un viaje a una situación mejor. Vi a tantas otras como yo, recién salidas de la Universidad y con la mirada algo perdida, cabezas pensantes cavilando su viaje, tan cortito, de la Universidad al paro.
El paro es una situación que no atañe únicamente a la cuestión económica. Ojalá la falta de recursos fuera la única causa por la que el paro es feo. Y, si bien mal de muchos consuelo de tontos, aunque consuele pensar que no eres el único que está en esa situación, aunque en un primer momento te anime el pensar que es normal dados los tiempos que corren, a la larga esa excusa no te vale. Al menos, no a mí.
En mi caso, el paro ha sido una forma de autoexaminarme de la manera más crítica posible. Resulta inevitable pensar que tú te has quedado ahí, fuera. Y sí, pese a mi edad, mi formación y mi posibilidad de alargar ésta última, la autoestima duele. Muchas horas en casa, sin hacer mucha cosa, porque se te quitan las ganas. Se siente uno, inevitablemente, menos capacitado que los demás. Por muy joven que seas y por poco crimen que tenga que estés en el paro.Si además te sobrevaloraron en el resto de trabajos anteriores, a uno le duele sentirse capaz y haber conseguido una opinión positiva de sí mismo como trabajador pero no poder entrar ahora a nada. Duele.
Duele sobretodo por tener tantas horas para pensar. Porque si le das tregua a la cabeza vas perdido, te acordarás y autoanalizarás las situaciones dándoles siempre un sobreanálisis que acaba con un tinte negativo. Piensas que te encantaría empezar a labrar tu vida, en mi caso, de mayor y poder empezar a hacer planes, aunque sea a muy largo plazo. No puedes porque, sin duda, la pela es la pela.
La pela de las narices, la misma que necesitas para ir empezando…
pero qué haces si no la tienes ni para empezar?
Thursday, February 19, 2009
La paloma del canalón
Y si bien no es un acontecimiento excesivamente importante para comentarlo en el blog, sí lo es para explicar el porqué de este post.
Pasa que, cuando uno comparte piso, si tiene suerte llega un momento en el que la confianza con sus compañeros es tal que no pasa nada si dice una chorrada absoluta o rompe el silencio con una risa por la cosa más tonta. En este caso, sucedió que tras mil tardes navegando por internet al lado de la ventana, mi compañera Bea (Trancas para los amigos) nos dejó a cuadros a mi compañera Raquel (Barrancas) y a mí (Motos) rompiendo el silencio con una frase contundente: “Dios. Ha vuelto la paloma del canalón.”
Mi madre siempre dice que mi piso parece UNICEF. Tras la genial idea de colgar un mapa mundi con las fotos de cada una y su procedencia, lo pensé y, como siempre, mi madre estaba en lo cierto: acumulo, en 6 años de compartir piso, compañeras de cinco nacionalidades distintas, española aparte. Repito con Alemania, zona de procedencia que no de origen de varias de ellas. Y lo cierto es que esto sólo tiene aspectos positivos, entre ellos el de aprender. Cultura, idioma (esto del alemán es una señal), costumbres, formas de ser y puntos de vista sobre la vida en general. Aprender y tener ocasión de ver cómo valoramos las cosas en función del origen de cada uno. Es genial. Aunque esto no significa en ningún caso que menosprecie a mis compañeras españolas, porque como en casa uno no está en ningún sitio.
Por eso y por otras muchas cosas tengo anécdotas de todas y cada una de mis compañeras, dando gracias por tener la ocasión de conocer tanta gente a través de compartir mi piso. He tenido infinita suerte y he encontrado a buenísimas personas y compañeras de piso que, en su mayoría, han pasado a llamarse amigas.La paloma en el canalón, la enamoradiza, la que murmura en gallego cuando se enfada, las murcianas, fuerza checa, la hobbit schwamm, la del mejor país del mundo mundial y amante del cali, canillicas & cía, la de ojos chinos cuyo dedo no tiene sentimiento…y me queda la actual novedad, a la que pondré un nombre característico y de la que ya, en un mes, tengo anécdotas graciosas para recordar.
En definitiva, mi piso es y ha sido un crisol de culturas y vidas absolutamente diferentes entre sí. Esto sólo ha conseguido que aprenda que nunca, nunca jamás, se acaba de aprender.Y la mejor opción, para aprender y enseñar, son las propias personas.



